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Eduardo Manso expuso en su conferencia las nociones básicas del
urbanismo en general, y explicó en detalle su hipótesis sobre
el origen, desarrollo y crecimiento urbanístico de nuestra
localidad. Sitúa el nacimiento de Fresneda en el Barrio de
Manzanares, creciendo hacia la Plaza Vieja y posteriormente
puntualiza su desarrollo hacia la calle mayor, convirtiéndose
esta en la principal vía residencial, para finalmente
desarrollarse la zona del Barrio Encimero.
EL URBANISMO
Eduardo
Manso comenzó la exposición explicando las nociones básicas del
urbanismo, señalando los parámetros que definen los pueblos: La
ubicación (situación y emplazamiento) y el trazado.
A
continuación, recalcó las circunstancias que influyen en la
configuración de los pueblos, aglutinándolas en cuatro puntos
fundamentales: El medio geográfico, la relación con el entorno,
los avatares históricos y la actividad humana.
El medio
geográfico.
Con respecto
al medio geográfico, detalló las pautas que lo definen: la
orografía (el relieve), la hidrología (el acceso al agua), la
geología y la climatología, entrando en detalle en cada una de
dichas pautas.
La orografía
es un condicionante del trazado de un pueblo. Manso comentó: “No
tiene nada que ver un pueblo de montaña que no le queda más
remedio que asentarse en una ladera con un pueblo en llanura que
no tiene ninguna traba para su crecimiento”.
“El acceso
al agua es un recurso fundamental, puesto que los pueblos
buscan un asentamiento cercano a un río y se emplazan en las
proximidades de afluentes, de ríos secundarios que son más
accesibles y más domesticables” afirmó Manso. Se puso como
ejemplo el caso de Aranda de Duero, situado en las proximidades
del río que da nombre a su apellido, pero su casco antiguo se
encuentra emplazado en las cercanías de uno secundario.
Con respecto
a la geología, destacó que antiguamente las edificaciones eran
construidas con la materia prima con la que contaban en su
entorno. “Aquí en la Demanda podríamos decir que somos los
pueblos rojos, porque tenemos una piedra arenisca roja muy
característica, por ejemplo, las piedras con las que está hecha
la iglesia” recalcó Manso.
La
climatología tiene su incidencia en la situación del pueblo.
Todos las localidades, sobre todo las serranas, como la nuestra,
van a buscar lugares protegidos, al abrigo del viento, o
buscando el soleamiento.
La
relación con el entorno.
“Tenemos que
entender que los pueblos no surgen aisladamente, si no que
surgen formando parte de un entorno. Fresneda no surge ella
sola, tiene que relacionarse con los pueblos del valle, San
Vicente, Santa Olalla, Villagalijo, e incluso con los pueblos
del otro lado del puerto, Valgañón. Y desde esta perspectiva los
caminos son fundamentales en los dos aspectos, la ubicación y en
el trazado del pueblo” indicó Manso con respecto a la relación
con el entorno.
Los cruces
de camino, pasos de montaña, acceso a desfiladeros, pasos de
ríos, fueron considerados por el conferenciante como puntos muy
deseables para ubicar un pueblo por el control de las
comunicaciones. A veces la propia importancia del camino va a
provocar que pueblos surjan a su vera. El caso más típico es el
Camino de Santiago
“Los pueblos
primero se sitúan y luego crecen”, apuntó Manso. Se expuso el
caso de Redecilla del Camino, en el que el camino de Santiago
recorre longitudinalmente el pueblo y propicia que el
crecimiento sea a lo largo del camino.
A veces la
propia orografía, como es el caso de Pradoluengo, favorece el
desarrollo a lo largo. Manso recalcó que en otras ocasiones los
caminos alteran el trazado de un pueblo, como por ejemplo,
Belorado, que surge a la vera de una fortaleza, un castillo. El
caserío del pueblo estaba predestinado a crecer en las faldas de
la ladera del castillo, pero llega un momento en el que el
camino de Santiago toma tanto auge, que gira hacia el oeste y
dispone que el pueblo se desarrolle ahora en un nuevo sentido.
Los
avatares históricos.
El
conferenciante afirmó que las circunstancias históricas que más
van a influir en el desarrollo de los pueblos de nuestra zona
son de la época medieval. La reconquista y su consecuente
repoblación y los periodos de guerra y paz van a ser
determinantes en la configuración de los pueblos.
La
repoblación en nuestra zona es rápida y se lleva a cabo de una
forma desordenada. Las poblaciones son núcleos familiares que se
han ubicado donde han encontrado sitio. Se crean muchos núcleos
y muy concentrados, muy cercanos unos a otros, pero a su vez muy
desordenados y desorganizados.
Se puso como
ejemplo el caso de Santa Olalla, donde las casas están
desperdigadas, no hay un trazado con sentido, o como el pueblo
de Valmala, dividido en tres partes, como si hubieran sido tres
pueblos adyacentes.
Posteriormente, a medida que avanza la reconquista hacia el sur,
los pueblos son de mayor población y están más dispersos.
Los periodos
de guerra y paz influyen generalmente en la ubicación de las
poblaciones. En tiempos de paz, los pueblos buscan lugares de
fácil acceso, pero cuando hay guerra, se ubican en cerros, en
sitios de fácil defensa.
Según Manso,
el río Tirón ha sido frontera hasta hace 500 años, primero entre
los pueblos prerromanos y luego en la época medieval. “Siempre
hemos sido una zona de frontera y eso se ha plasmado en que
muchos pueblos han sido plazas fronterizas, como Belorado,
Cerezo” apuntó el conferenciante.
El más
representativo de Burgos es Frías.
Que se sitúa
en el alto de un cerro, con el Castillo en un extremo, la
iglesia en el otro y las casas se sitúan en calles paralelas a
la falda de la montaña.
La
actividad humana.
La actividad
humana es el último factor a tener en cuenta, donde influye la
función productiva, la religiosa y la actividad administrativa.
Manso apuntó
que la función productiva deja su impronta en la diferenciación
de uso, mostró como referencia el pueblo riojano de Anguiano,
formado por tres barrios, Cuevas, Media Villa y Eras. También
puso como ejemplo la localidad de Baños de Rioja, caserío
compuesto por dos barrios, el residencial y el de las bodegas
(el del trabajo).
Destacó la
importancia de las ferias y mercados, exponiendo el caso de
Belorado, donde su fuero, desde muy antiguo, otorgaba el derecho
a realizar este tipo de eventos, que se llevaba a cabo en las
afueras del pueblo de entonces. La plaza quedaba fuera del casco
antiguo de Belorado y posteriormente el crecimiento hace que esa
zona de ferias y mercados quede englobada en el interior de la
población y cambie su uso, convirtiéndose en plaza principal de
Belorado.
La religión
es considerada por el conferenciante como un factor de poca
influencia en el trazado de los pueblos, sin embargo, recalcó la
importancia de la actividad administrativa, puesto que cuando
los pueblos cambian de ser pequeños núcleos familiares y se
convierten en pueblos con zonas comunes, surgen normas para
gestionar estos espacios públicos que influyen en el trazado de
las localidades.
EL
URBANISMO EN FRESNEDA
Primeras
referencias.
Retrotrayéndonos en el tiempo, el conferenciante destacó las
referencias históricas que conocemos del pasado de Fresneda.
Comenzó recordando el descubrimiento de la “Peña de la Pastora”,
monumento que nos confirma la existencia de población en este
lugar en su fecha de datación.
Por otro
lado está El Arco de los Rubiales, sobre el que el Sr. Abasolo
dedujo que pudiera ser indicio de la existencia de una villa
romana, hipótesis exagerada en opinión del conferenciante.
Manso afirmó
la importancia de la primera referencia escrita sobre Fresneda,
que aparece en el año 945, señalando que seguramente nuestra
localidad ya existiera 100 o 200 años antes de esta fecha.
Orígenes.
Los orígenes
de Fresneda los sitúa a finales del siglo VIII y principios del
siglo IX, ubicando un primer poblamiento en la zona del Barrio
de Manzanares, cuyo nombre proviene de la proximidad a un
afluente del Río Tirón, teniendo así un acceso fácil al agua del
río Manzanares.
Los
promontorios de Santa María y del Cerro de la Dehesa formarían
una barrera contra el viento, reduciendo su incidencia en su
paso por el valle.
“Si
atendemos a la orientación, parece que lo lógico es que el
pueblo se hubiera situado en la ladera norte, en la zona de San
Miguel, de manera que recibiera de manera más directa los rayos
del sol desde el sur. Pero los primeros pobladores prefirieron
tener un acceso fácil al agua, y una protección contra el
viento. Eso no quiere decir que aquí no hubiera un pueblo. De
hecho, al labrar, aparecieron algunas tumbas de lajas
medievales. Seguramente hubo un poblamiento aquí y desapareció”
señaló Manso.
Al parecer,
Fresneda nace en el Barrio de Manzanares, seguramente se
asemejaría más a una pequeña villa familiar y va creciendo aguas
abajo del río Manzanares, ciñéndose a su cauce.
Crecimiento.
Con la
llegada de los señores feudales, que controlan y agrupan a la
población, se produce un crecimiento rápido y organizado, puesto
que son ellos los que adjudican los terrenos. Así en el siglo
XI, el feudalismo promueve la agrupación de población y el
acercamiento a los caminos, a las vías de comunicación y provoca
que el crecimiento de Fresneda se oriente hacia el camino
principal, desarrollándose desde el Barrio alto del Manzanares
hacia el puente sobre el Río Tirón. Las casas se adosan unas a
otras, comienza a verse un trazado y surge una plaza, la que hoy
en día conocemos como la Plaza Vieja.
En los
siglos venideros el pueblo no podrá crecer más en este sentido
pues se llegaría a la zona de desbordamiento del Río Tirón, la
ampliación del pueblo se ceñirá al camino. Y lo que era un
camino se irá convirtiendo poco a poco en la calle principal de
Fresneda, la calle Mayor.
La calle
principal.
El
conferenciante afirmó que los siglos XIV-XVIII, son los de mayor
auge, es la época de la familia de los Velasco, del Padre
Fresneda, es la época de mayor potencia económica del pueblo,
seguramente por la cría de oveja, y es la época en la que el
pueblo experimenta un mayor crecimiento. Es en esa época se
construye la Iglesia, el Puente, y varias ermitas.
En paralelo
a la calle Mayor, surge una calle secundaria, la conocida hoy
como Teofilo Gonzalo, dedicada fundamentalmente a corrales y
eras, diferenciando así la zona residencial de la laboral.
El Barrio
Encimero.
Manso
recalcó que entre los siglos XVII- XVIII toma más importancia la
zona del Barrio Encimero, que en su opinión, consideró que era
la zona residual del pueblo, donde se reservaba terreno para
posibles nuevos vecinos, era también la zona conocida como “el
exido”, destinada para la concentración del ganado, al salir o
regresar del pueblo. En esta zona se situaban los edificios
públicos, el molino, los abrevaderos.
Muchos de
los corrales y eras de la calle Teofilo Gonzalo se transforman
en viviendas, convirtiéndose el Barrio Encimero en la nueva zona
para los corrales, hecho que se produjo aproximadamente a
finales del siglo XIX.
“Por esa
condición de ser suelo residual, las casas del Barrio Encimero
se hicieron de una forma un poco más caótica, no guardan esa
continuidad de la calle mayor. Mientras que en el barrio bajero,
la vivienda está por un lado y los corrales por otro. En el
barrio Encimero la vivienda y el corral están juntos, la unidad
productiva familiar está agrupada. En algunos casos, tenemos
casa, corral y la era todo junto”, señaló el conferenciante.
Como
curiosidad, Manso mencionó construcciones recientes como la casa
de Matías y Emilio, del año 40, el frontón, los corrales al lado
de la iglesia, la casa de la Americana.
Siglo XX.
Plantándonos
en el siglo XX, el conferenciante destacó, desde una perspectiva
histórica para el urbanismo de Fresneda, el hecho más
trascendental, la aparición de una serie de edificaciones en el
extrarradio del pueblo con carácter agropecuario.
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